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Viajar también es reconstruir: el turismo como motor de la reactivación de Pereira y el Eje Cafetero

  • 26 ago
  • 5 min de lectura

Pasillo Central, Visus Hotel Boutique & SPA
Pasillo Central, Visus Hotel Boutique & SPA

Hoy, visitar Pereira, Risaralda y el Eje Cafetero puede ser mucho más que hacer turismo. Puede ser una manera concreta de acompañar a una región que se levanta, protege sus empleos y vuelve a poner en movimiento su economía.


Por: Salomé Grajales.

Experta en Turismo y Hostelería.


El Eje Cafetero atraviesa uno de esos momentos en los que la solidaridad adquiere muchas formas. Está, por supuesto, la ayuda humanitaria y el apoyo a quienes sufrieron pérdidas. Está la reconstrucción física de viviendas, negocios e infraestructura. Pero existe también otra forma de contribuir, menos evidente y profundamente poderosa: seguir visitando la región.


En ese escenario posterior al terremoto del 10 de agosto, el turismo puede convertirse en uno de los motores más rápidos de reactivación.

Porque cuando un viajero llega al Eje Cafetero no paga solamente una habitación. Pone en movimiento una cadena entera.


Detrás de cada visitante hay decenas de personas trabajando

Una habitación ocupada significa trabajo para quien recibe al huésped en la recepción, para quien prepara su desayuno, para el equipo de habitaciones, para el jardinero, el conductor, el guía, el proveedor de alimentos, el mesero, el cocinero, el terapeuta del spa y muchas otras personas que forman parte de la hospitalidad.

Y ese es precisamente uno de los grandes activos de Pereira y Risaralda: su talento humano.

La región no parte de cero. Durante años se ha formado personal en hotelería, servicios turísticos, gastronomía, atención al cliente y actividades asociadas al turismo. Hay conocimiento acumulado. Hay vocación de servicio. Hay personas que conocen el oficio.

Y, además, buena parte de las competencias operativas que requiere la industria de la hospitalidad pueden fortalecerse mediante capacitación práctica y entrenamiento en el puesto de trabajo. Eso significa que, cuando aumenta nuevamente la demanda, el turismo tiene una capacidad especialmente valiosa para volver a generar oportunidades laborales y recuperar ingresos familiares.


No es una hipótesis menor. Antes de la emergencia, las actividades de alojamiento y servicios de comida generaban alrededor de 1,8 millones de puestos de trabajo en Colombia, una muestra de la capacidad que tiene este sector para llevar actividad económica directamente a los hogares.


El Eje Cafetero sigue teniendo aquello que ningún terremoto puede reemplazar

También es importante comprender algo: la emergencia no significa que todo el Eje Cafetero haya dejado de estar disponible para el visitante.


Las afectaciones existen y deben ser tomadas con absoluta seriedad. Pero sería igualmente equivocado pensar que todo el destino está detenido.


El paisaje sigue allí. Siguen las montañas cubiertas de verdes distintos. Sigue el aroma del café recién molido. Siguen las fincas donde una taza comienza mucho antes de llegar a la mesa. Siguen la gastronomía, los sabores de la región, el bienestar, los espacios rurales, los restaurantes, los spas y buena parte de las experiencias que han convertido al Eje Cafetero en uno de los destinos más reconocibles de Colombia.


La oferta turística de esta región siempre ha sido mucho más amplia que sus edificios.

Está en sus cafetales. En sus caminos rurales. En la conversación con un productor. En una experiencia alrededor del café y el cacao.En el vapor que se levanta sobre las aguas termales.En una mesa servida con productos locales.En una mañana de descanso entre montañas.


Incluso atractivos emblemáticos de la región han avanzado en la recuperación de su actividad, confirmando que Eje Cafetero no es sinónimo de cierre total. La información operativa debe verificarse antes de cada viaje, pero cancelar automáticamente una visita a toda la región puede terminar profundizando el impacto económico sobre miles de personas que sí están listas para trabajar y recibir visitantes.


Cancelar también tiene consecuencias

En una emergencia es natural que aparezca la prudencia. Y debe existir.

Lo que debemos evitar es que la prudencia se convierta en una percepción generalizada de que toda la región está imposibilitada para recibir turismo.


Cuando desaparece el visitante, el efecto se siente rápidamente.

Una habitación que no se ocupa también puede significar un turno de trabajo que no se necesita. Una mesa vacía afecta al restaurante y a sus proveedores. Una experiencia que no se reserva reduce el ingreso de guías, transportadores y productores. Una cabina de spa sin clientes deja de generar trabajo.


Por eso la reconstrucción económica no depende solamente de grandes inversiones públicas. También depende de miles de pequeñas decisiones de consumo.


Reservar una habitación.Tomar un café.Almorzar en un restaurante local.Contratar un guía.Visitar una finca.Comprar productos de la región.Tomar un tratamiento de bienestar.Permanecer una noche adicional.


Cada una parece una decisión individual. Sumadas, pueden representar empleo, liquidez y confianza para todo un territorio.


Venir al Eje Cafetero puede ser una forma de solidaridad

Quizás durante mucho tiempo entendimos la solidaridad principalmente como donar. Hoy podemos ampliarla.


También podemos apoyar viajando responsablemente.

Visitar los establecimientos que se encuentran habilitados. Elegir empresas locales. Consumir gastronomía regional. Contratar experiencias operadas por comunidades y empresarios del territorio. Comprar café y cacao directamente a sus productores. Reservar alojamiento. Disfrutar de los espacios de bienestar que estén funcionando normalmente.

No se trata de ignorar lo ocurrido, todo lo contrario. Se trata de reconocer la dimensión de la emergencia y entender que, junto a la ayuda inmediata y la reconstrucción física, será indispensable reconstruir también la actividad económica.


Pereira tiene que volver a vender habitaciones. Sus restaurantes necesitan volver a llenar mesas. Las aerolíneas, el aeropuerto y la terminal de transportes necesitan viajeros. Los productores necesitan compradores. Los spas necesitan clientes.La recuperación necesita visitantes.


Pereira sigue siendo puerta de entrada a una región extraordinaria

Pereira ocupa una posición privilegiada dentro del Eje Cafetero. Desde aquí, el viajero puede conectarse con buena parte de la diversidad turística de Risaralda y de la región: naturaleza, cultura cafetera, termalismo, gastronomía, bienestar, experiencias rurales y recorridos por algunos de los paisajes más reconocibles de Colombia, el país de la belleza.

Antes de viajar, es indispensable consultar el estado actualizado de las vías, atractivos y establecimientos que se planea visitar y seguir siempre las recomendaciones de las autoridades.


Pero cuando las condiciones permiten hacerlo con seguridad, venir es una manera de ayudar. La reconstrucción necesita cemento, inversión y obras, pero también necesita confianza. Necesita actividad.


Necesita personas recorriendo nuevamente sus caminos, entrando a sus restaurantes, probando su café, descansando en sus hoteles y descubriendo todo aquello que esta tierra continúa ofreciendo.


El Eje Cafetero sigue aquí. Pereira sigue aquí. Y una de las mejores maneras de acompañar su recuperación es volver a visitarlos.

Viaja informado. Viaja responsablemente. Viaja por el Eje Cafetero.


Antes de tu visita, consulta las condiciones actualizadas de movilidad y operación de los lugares incluidos en tu itinerario. Cuando sea seguro hacerlo, elige empresas locales y permite que tu viaje también haga parte de la reactivación.

 
 
 

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